En una comarca donde el olivar ha sido históricamente el gran protagonista, apostar por la viña es casi un acto de valentía. Así nace La Alquería de Pruna, una bodega joven que recupera la tradición vitivinícola de la zona y la proyecta hacia el futuro con formación, respeto y una profunda conexión con la tierra.
Antes de la filoxera, esta comarca fue rica en plantaciones de viñedo. Hoy, entre olivos centenarios, vuelven a crecer las vides gracias a proyectos como este.
De la experiencia al compromiso con el vino
Todo comienza hace aproximadamente una década, en una viña Trebujenera, cuando el contacto directo con el mosto recién prensado marca un antes y un después. Ese dulzor pegajoso en las manos, esa primera bota llevada a casa, ese mosto convertido en vino meses después. A partir de ahí, la pasión se transforma en formación: grado superior en vitivinicultura, cursos de cata, especialización en vitivinicultura ecológica y aprendizaje constante de la mano de viticultores con experiencia.
La Alquería de Pruna no nace de la improvisación, sino del conocimiento y la vocación.
Plantar viña donde solo había olivos
En 2016 comienza la plantación en una pequeña parcela de origen familiar en Pruna. Implantar viticultura ecológica en terrenos tradicionalmente dedicados al olivar no es sencillo. Los suelos arcillosos añaden dificultad, especialmente en los primeros años, donde cada decisión técnica resulta determinante.
Se apuesta por tres variedades con carácter propio: Petit Verdot, Syrah y la gran protagonista, la autóctona Tintilla de Rota. Esta última representa no solo una elección técnica, sino una declaración de identidad. Recuperar y potenciar variedades locales forma parte del compromiso con el territorio.
Tras tres años de trabajo en campo, llega la primera cosecha. Vendimia manual, elaboración cuidada en bodega y una clara intención: crear vinos con personalidad propia.
Tintilla de Rota, Petit Verdot y Syrah: carácter en climas cálidos
El clima cálido andaluz exige conocimiento técnico y adaptación. Con formación específica en vitivinicultura en climas cálidos, La Alquería de Pruna consigue vinos estructurados, equilibrados y expresivos. La Petit Verdot aporta intensidad y profundidad. La Syrah suma fruta y especias. La Tintilla de Rota ofrece identidad, frescura y una conexión directa con la tradición gaditana.
No se trata de producir volumen, sino de crear vinos coherentes con su entorno.
Una bodega que mira al futuro sin olvidar el origen
La Alquería de Pruna representa una nueva generación de bodegas andaluzas que combinan formación técnica, viticultura ecológica y respeto por la tradición. Un proyecto que demuestra que incluso en tierra de olivos, la viña puede volver a ocupar su espacio.
En Gaditaun seleccionamos bodegas que cuentan historias reales y elaboran vinos con alma. La Alquería de Pruna es precisamente eso: pasión, trabajo y territorio embotellado.
